Homenaje al trópico (reseña de \"Tropicamentos\" de Renato Rodríguez)

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Domingo 3 de febrero de 2013 Nº 89

La energía positiva de Beatriz Adrián Un impasse en la cobertura de la fuente parlamentaria y la búsqueda de más tiempo para sus hijos rindieron frutos: hoy la periodista muestra en televisión otra visión del país. “Hay una Venezuela hermosa con historias que contar”, afirma

Andrés Moncada Andrés Moncada

P/20 y 21

La nostalgia coge cuerda

El amor va a la mesa

En la esquina de Gradillas, violín al hombro, Javier Muñoz da rienda suelta a su talento

Entre poesías, música y buen vino, es posible darse un banquete el día de San Valentín P/ 18

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Domingo 3 de febrero de 2013

Javier Muñoz toca lo que ha oído

Cortometraje

El violinista Complots Lucas García @LucasGarciaP

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l de la panadería me prepara el con leche y dice:

–¿Escuchaste lo de los militares? –¿Qué? –Hay un rumor por ahí de que no se vacilan la vaina con Cuba y que van a tirarle un parao a Maduro. –¿Dónde escuchaste eso? –Por ahí, ¿qué quieres que te diga? No te voy a dar nombres… –Pero bueno, ¿quién bebe café aquí, chico? ¿La liga de las sombras? –¿Esos quiénes son? –Una organización secreta de las pelis de Batman. A lo que me refiero es: ¿cómo vamos a saber de una información tan delicada tú y yo que somos unos pasmarotes? Eso no tiene sentido. –¿Me estás llamando pasmarote? Me sirve el café con mala cara. Yo veo el líquido humeante preguntándome si le habrá echado otra cosa además de negrito. –No –me excuso–. Lo que digo es que ya arrancaron otra vez los rumores como cuando aquello de los “comacates”. ¿Te acuerdas de los “comacates”? –Comandantes, mayores, capitanes y tenientes… –Ajá. Esos se iban a levantar en armas todos los días y al final no pasaba nada. Eran unos seres imaginarios como los unicornios, vale. –Esto no es igual, Lucas. La vaina en los cuarteles está ál-

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gida. –Pero ¿cómo lo sabes? ¿Qué pruebas tienes? Me mira de reojo. –Haces muchas preguntas, mi pana –dice–. A lo mejor eres del G2 cubano. Yendo al trabajo me llaman al celu. Reconozco el número de un pana chavista. Ay, es lo único que atinan a decir mis neuronas. –Ya lo dijo Maduro, camarada –dice a modo de saludo. –¿Qué será? –Se los quieren pegar a él y a Diosdado. Aprovechan este momento delicado del proceso para echarle una vaina a la revolución. ¿Cómo lo ves? Arrancan con una guerra mediática con la foto chimba de Chávez en El País, y preparan un doble magnicidio. –¿Quiénes planean todo eso? –La oposición apátrida junto con el capital internacional y el imperio. ¿Quién más? –Sí, pero ¿tienes nombres, datos, alguna cosa concreta? –¿Y entonces García? ¿Quieres un cartel con una flecha? –Pero es que necesito algo tangible, vale. –Ay, Lucas. Tú o estas disociado o te pasaste para la contra. Cuelga nervioso. En menos de una hora me he convertido en un doble agente. Mi vida es de una emoción vertiginosa. Existo entre los complots.

Directora: Toña Bethencourt Diseño: Pedro Rafael Pérez Q. Redactor: Boris D. Saavedra R. Colaboradores: Aline dos Reis, Esteban Pérez Ruiz, Oriana Rivas, Nadia Gonçalves, Leonardo Angulo, Omar Osorio Amoretti y Fabricio Rojas. Articulistas: Lucas García y Héctor Torres email: [email protected]

sobre la esquina caliente Armado de una gran corneta, un músico autodidacta ameniza las mañanas del Café Venezuela, en pleno centro caraqueño Nadia Goncalves @NadialeGO

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radillas es una de las cuatro esquinas que rodean la plaza Bolívar de Caracas y la única en la que se puede volver al pasado. Sin máquina del tiempo, un hombre con traje de músico de antaño es capaz de retroceder décadas con las notas de su violín… llevar a una Caracas de techos rojos y serenatas. El músico autodidacta que convirtió su hobby en lo que le da de comer rememora que hace un par de años pasaba fines de semanas enclaustrado en su hogar aprendiendo a oído puro los acordes del pequeño instrumento. Pasaba horas junto a la radio, escuchando la música favorita de su tía. Se formó con los grandes. Junto a la melodiosa voz de Javier Solís implorando “Ansiedad” de tener en sus brazos a su amada para pedirle: “¡Bésame mucho!”. Otras veces se acompañaba del tango lastimero de la argentina Mercedes Simone, que admitía lo “Celosa” que estuvo por el amor que perdió. Horas analizando las notas de “Madrigal”, en donde Danny Rivera canta a la mujer de la rosa en el pelo que parece una estrella en el cie-

lo. Y otras noches en vela evaluando el compás del “Ruiseñor de América”, Julio Jaramillo, que suplicaba: “¡No me toquen ese vals!” y contaba desventuras del amor que se le fue y otro que lo olvidó en el “Senderito de amor”.

El violín portátil “No me da pena tocar en la calle”, comenta el músico que lleva dos años en las vías aledañas a la plaza Bolívar. Toca su violín en vivo y directo y además se resuelve vendiendo compilaciones de boleros y valses clásicos que él mismo ha grabado. La idea surgió el día de los enamorados en 2011 y fue la chispa que encendió la hoguera. Grabó un disco titulado Violín enamorado, con 22 clásicos como “Amor eterno”, “A mi manera”, “Que nadie sepa mi sufrir”, “La potra Zaina”, y temas por el estilo. Es ahora el más vendido.

Actualidad

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Ciudad taquicardia

El poder cotidiano Héctor Torres @Hectorres

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“No soy un buhonero”

Javier no sabe si es una pregunta o una acusación maliciosa, enmudecido le sigue el ritmo con su violín a la canción. Conocido por los vecinos de la zona y famoso por haber aparecido tocando en una publicidad del Consejo Nacional Electoral incentivando al voto, Muñoz corre el riesgo de terminar igual de exiliado que el protagonista del musical El violinista sobre el tejado: la Alcaldía de Caracas no lo quiere en esa esquina por considerarlo un trabajador informal. “Yo no soy buhonero. Yo rescato la cultura y las tradiciones de la Caracas de ayer”, dice Muñoz con una ira contenida sin entender cómo no respetan su legado. Son las dos de la tarde, Muñoz afina las cuerdas y se despide de los comensales sentados en las mesas exteriores del café con “El gavilán tocuyano”, la canción más popular del maestro Pablo Canela. Guarda su violín y la pequeña mesa en la que exhibe sus discos y se prepara para volver mañana... Otra vez a seguir llenando de nostalgia y a revivir amores, despechos y travesuras de esa Caracas negada a morir.

Andrés Moncada

Con su instrumento en rol protagónico, ha grabado y compilado canciones para todos los gustos cuya nomenclatura siempre menciona al violín: bailable, larense, andino, vienés y un álbum muy querido y especial para Muñoz: Violín para mamá, en celebración del día de las madres. El músico toma un descanso. Le pide a un amigo que compre agua y le regala a otro uno de sus tantos discos; mientras continúa sonando de fondo la música en la enorme corneta, una señora sin pudor interrumpe: “¡¿Tú no tocas ese violín!?”.

CAMBIO DE HÁBITO Muñoz cambió sus instrumentos de cirugía y su bata quirúrgica por un violín y un traje típico de “cañonero”, atuendo de los músicos de esta tierra a principios de 1900 cuando amenizaban las parrandas navideñas con merengue, pasodoble, golpe tocuyano y vals después del característico “cañonazo” de medianoche el fin de año. Nació en la capital hace 46 años. Recuerda su infancia corriendo por los pasillos del Hospital José María Vargas de Altagracia, donde su madre trabajaba como enfermera. Siguiéndole los pasos, laboró 20 años como profesional de la enfermería. Su especialidad fue la de instrumentista en cirugías reconstructivas de cadera, columna y rodillas; es decir, era el que se encargaba de tener el quirófano listo y entregar los instrumentos al cirujano. “Tenía tres empleos al mismo tiempo, en el Vargas y en otras dos clínicas y el sueldo apenas me alcanzaba”, asevera. Demasiados sacrificios. Entonces decidió probar su talento en el violín creando el grupo Renacer Caraqueño, y acompañado de un cuatrista y un guitarrista comenzó a evocar al pasado en fiestas de cumpleaños y aniversarios de bodas

odavía no son las ocho de la mañana. El silencio y la quietud hacen que los maniquíes de las tiendas luzcan casi espectrales. Estamos lejos de esa hora en que el centro comercial adquiere ese punto, un poco antes del mediodía, en que parece un patio de colegio. En la soledad de los pasillos, dos tipos van hacia uno de los baños. Al llegar se encuentran que el paso está obstaculizado por un cartel amarillo que indica que está en mantenimiento. Al ver que están dispuestos a ignorar el cartel, una voz de mujer grita desde el baño de las damas que “estoy limpiando, usen el otro”. El primero de los tipos, el más joven, le dice “no, ya del otro me mandaron para acá”. Y lo hace con un tono y una seguridad que no da espacio al contraataque, logrando lo impensable: hacer titubear a la señora de mantenimiento de una orden que ella emitió en su propio feudo. Ese segundo de duda bastó para que el tipo, de una zancada, salvara el obstáculo y, satisfecho, se encaminara a los baños. El que va atrás, de unos cincuenta años, lo secundó sin decir palabra. Una vez adentro, en ese baño inmaculado como solo puede estarlo a esa hora (cuando uno los ve tan brillantes, entiende que a las señoras que los limpian les moleste saber que van a ser usados), el tipo celebra verlo tan pulcro para él, que no se le ocurre otra frase para exteriorizar su triunfo que: “estrenando, pues”, y se dirige a uno de los dos cubículos. El señor que lo secundó va a entrar al otro, pero descubre, que no hay papel sanitario. Animado por el aplomo con el cual su compañero había manejado la situación con la dueña de los baños, se asoma al pasillo y le hace su solicitud, con el suficiente volumen (y el aplomo, claro) para que ella, que está en el baño de damas, le es-

D cuche. Pero no es tan fácil. Ya aquella se ha repuesto del asalto por sorpresa que le produjo un momentáneo descalabro a su autoridad, por lo que, vengándose en el más débil, retoma su aire de dueña y señora de sus tierras para decir con deliberada retrechería: “No hay, el que pone el papel no ha llegado, pídale a su compañero que estoy ocupada”. Hay tanto silencio a esa hora que el compañero, desde su cubículo, sigue el fracasado intento del otro en mostrar autoridad, por lo que, apiadándose de él, le grita: “¡Jefe! ¡Tome!”. Y una mano con un puñado desordenado de papel se asoma por encima de su puerta. El otro, derrotado, agradece el gesto y se apresura a tomar el papel que le ofrecen con un “gracias”, resignado y por lo bajo, y se encierra en su cubículo a mascullar su derrota, mientras la señora retoma su trabajo y, satisfecha de haber reconquistado su poder, comienza a tararear alegremente una canción cualquiera. El hombre, que estaba dispuesto a pasar agachado en su derrota, lo toma como una provocación, por lo que comenta, desde su encierro, todo lo duro que puede: –Esa mujer sí es grosera. ¿Qué le costaba buscar el papel? Su compañero coincide en la tesis de la provocación, por lo que le secunda la conversación ofreciéndose ejemplos, a viva voz, cada uno en su cubículo, de lo odiosas que son las dueñas de los baños. Una historia cotidiana que muestra cómo el venezolano ve el mundo: como tribus donde todos son caciques y se alían o se enfrentan según las circunstancias, porque lo importante siempre será el manejo del poder. Por minúsculo que sea.

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Saberes

@diaD_diario2001

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Ecos de lectura

Homenaje al trópico Omar Osorio Amoretti @osorioamoretti

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¡Sálvese quien hable! Casi la mitad de los 7.000 idiomas del mundo está en riesgo de extinción. Contra reloj, distintas iniciativas tecnológicas ayudan a reconstruir virtualmente la legendaria Torre de Babel

La última palabra Para los directores del proyecto, Clara Rivera Rodríguez y Jason Rissman, “documentar las más de 3.000 lenguas a punto de desaparecer en el mundo permitirá preservar la diversidad, honrar los conocimientos de nuestros mayores y enriquecer el futuro de los jóvenes". A juicio de los expertos, la desaparición de un código “conlleva una pérdida de valiosa información cultural y científica que puede causar un daño comparable al de la extinción de una es-

Toña Bethencourt

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na plataforma para hallar y compartir información sobre los idiomas que se extinguen. Un sistema informático que descifra la antiquísima lengua ugarítica. Un traductor automático para las lenguas minoritarias. Son algunos de los sistemas que se desarrollan para preservar la amenaza que se cierne sobre la diversidad idiomática. Google, la corporación líder de búsquedas en Internet, impulsa el "Proyecto de lenguas en peligro de extinción" (www.endangeredlanguages.com), que dispone de una plataforma web en la que los usuarios pueden encontrar y compartir información sobre 3.054 idiomas del mundo proclives a desaparecer. Y según informa el blog oficial de la compañía, el proyecto cuenta con el apoyo de la Alianza para la Diversidad Lingüística, y ofrece a quienes estén interesados en preservar las lenguas un lugar donde guardar y acceder a investigaciones sobre el tema, compartir sugerencias y realizar colaboraciones.

pecie”. Actualmente, “las lenguas están desapareciendo a una velocidad sin precedentes y, cuando eso ocurre, se pierde una visión única del mundo”, informa la Web del proyecto. “Alrededor de la mitad de las 7.000 lenguas que existen en el mundo está en riesgo de desaparecer durante los próximos 100 años”, pero, según los entendidos, la tecnología puede colaborar al permitir que se creen grabaciones de alta calidad de los últimos hablantes de un idioma, al conectar comunidades dispersas a través de los medios so-

ciales de comunicación y al facilitar el aprendizaje de idiomas.

Negadas a morir En el blog de Google se destaca el éxito de los esfuerzos para conservar la lengua Miami-Illinois, que era hablada en las comunidades de indios americanos establecidas en el Medio Oeste estadounidense, aunque las últimas personas que podían hablarlo con fluidez fallecieron en la década de 1960. Gracias a un descendiente de la tribu Miami de Oklahoma que colabora con la Universidad de Miami, en Ohio, para

revitalizar el idioma, los niños de la tribu Miami están aprendiendo de nuevo la lengua y se la enseñan unos a otros. El koro, lengua hasta hace poco desconocida que existe en las montañas del noreste de India y cuyo número de hablantes es inferior a 4.000, el aragonés (España), que hoy en día muy pocos niños aprenden, el navajo (América del Norte) que cuenta con unos 120.000 hablantes nativos y el Ojibwa sudoccidental (Minnesota, Estados Unidos), que habla uno de los pueblos nativos más grandes de Norteamérica, junto a los navajos y los cheroquis. Por su parte, investigadores estadounidenses del Laboratorio de Informática e Inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y la Universidad del Sur de California han desarrollado un nuevo sistema informático que, en pocas horas, es capaz de descifrar gran parte de una de las lenguas fenicias más antiguas: el ugarítico, que forma parte de la familia de lenguas afroasiáticas que se desarrollaron sobre todo en Oriente Próximo y el norte y este de África, y se utilizó en Ugarit, un centro comercial en la costa mediterránea de Siria de unos 2.000 kilómetros cuadrados. Entretanto, investigadores del Instituto Tecnológico de Informática (ITI) de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han desarrollado un nuevo traductor automático de lenguas minoritarias, que facilita la interpretación de los textos, sea cual sea la lengua en que estén escritos, aprovechando el parecido que tenga con otros lenguajes. EFE

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a vida de Renato Rodríguez (1927-2011) fue una aventura: viajó a varias partes del mundo, ejerciendo cualquier actividad que le sirviera para sobrevivir. Aprendió varios idiomas en el camino. También escribió mucho y no sería una exageración decir que, de no haber vivido así, no hubiese tenido tanto contenido para crear ni para publicar. En este sentido, la editorial Monte Ávila Editores Latinoamericana agrega un título más a su larga lista de obras con la edición de Tropicamentos, en su colección Continentes. En rigor, se trata de un libro póstumo del autor compuesto por cinco relatos breves escritos a lo largo de su vida y del globo terráqueo (“Peces”, el primero, se realizó en Punta de Piedras en 1951, mientras que “Tropicamento tres”, el último, fue escrito en Dusseldorf en 1961) en el cual se despliega la clásica prosa del autor: sencilla, larga a ratos y plagada de sucesos con matices biográficos, si hemos de tomar en cuenta aquellas palabras mencionadas alguna vez en una entrevista: “La escritura significa una investigación en el ser íntimo de uno y lo que uno pone en el papel no es sino un testimonio”. De esta manera, pues, no estaríamos muy desacertados si pretendiésemos hallar en estos relatos algunos pasajes de su vida. Tal vez lo más llamativo de esta obra sea el título, Tropicamentos, palabra oscura que termina por serle clara al lector con la lectura del epígrafe inicial, tomado curiosamente de una de sus primeras novelas, aquella que le dará fama y nombre dentro de la literatura nacional, Al sur del equanil: “Yo soy un ciudadano de los trópicos”. Con esto, no queda dudas de que Rodríguez despliega una narrativa en donde, a diferencia de lo que vendrá con una buena parte de la literatura comprometida de los años sesenta, lo más representativo del trópico (el hombre del campo, el ambiente rural, la vida común de esas latitudes) sea protagonista. Esto no significa que Renato Rodríguez mantenga una estética decimonónica donde lo rural y lo autóctono conforman por excelencia lo venezolano (ya en ese tiempo, hablar de regionalismo era hablar de algo muy remoto que nadie deseaba visitar). Es tan solo un acto de representación donde el escritor expresa con un nuevo lenguaje un mundo que en cierto modo existió y que aún existe. Pie de página Tropicamentos, Título Renato Rodríguez, Autor Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2012

Gastronomía Popular

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La Academia de Sommeliers aviva la llama

San Valentín de buen gusto

Si cree que el romance estará a flor de piel, no se pierda las pizarras que serán colocadas a lo largo y ancho del jardín con poemas de Pablo Neruda, los asistentes podrán leer y oír los versos para amenizar la velada. “Normalmente el día de los enamorados es desastroso, porque hay mucha cola o no hay reservación en los restaurantes. Yo quiero hacer algo como: ‘Ven a mi casa a comer, vamos a escuchar música, a recitar poemas y a tomar el vino que trajiste’. Es más privado. Y realmente esta casa es muy linda”, apunta. Otro secreto se esconde en las copas de la sommelier: “Tanto en vino como en comida

Oriana Rivas @OriRivas91

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La cena se inicia a las ocho de la noche con una copa de espumoso Freixenet, cortesía de la casa. Salmón ahumado relleno de aguacate, arepitas de manchego tierno con sardina y pastel de masa phylo relleno de guiso de pollo con almendras, canela y cilantro serán los abrebocas. Como entrada, sopa de cangrejo y manzanas al perfume del curry y minestrone. El intermedio serán el bucatini en salsa de panceta acompañada de queso pecorino y la pasta linguini en salsa de langosta. El plato principal, hamburguesa de carne y remolacha rellena de queso roquefort sobre salsa de yogurt. O una pieza de cerdo al horno salteado con perlas de manzanas rojas, hinojo, papas y cebollas moradas. El postre suflé de chocolate, en forma de corazón con un toque de ron Orange y helado de vainilla. Contactos: 0212.237.2263 0212.232.5897

VINO BIEN SERVIDO Todo comenzó en el año 1990 en Puerto Ordaz. “Yo entrenaba gente para mi negocio –restaurante Divinum–y así tener personas que nos sirvieran bien el vino”, explica Leo D´Adazzio. Su proyecto formaba parte de la Asociación Venezolana de Sommeliers hasta que decidió trasladarse a Caracas y formalizarlo. Así en el año 2005 creó la Academia de Sommeliers de Venezuela. Hoy en día la inatitución no solo ofrece cursos para los que desean conocer la pasión vitivinícola. Sino en otros temas como aguas minerales, redacción y gastronomía, habano junior, cacao, cocuy y rones. Los cursos para sommelier incluyen clases teóricas, sobre cómo se elaboran los productos o qué aporta cada tipo de uva. Se hacen visitas a Carora, Destiladores Unidos y Polar. Y se revisan los procesos químicos y mecánicos hasta llegar a la barrica y la botella. Finamente, se imparten las clases de servicio y cata. Toda una experiencia que lo convertirá en un profesional de la materia, promete D´Adazzio. trato de manejar las emociones de las personas. Dependiendo del vino que traiga cada mesa, voy a describírselos hablándoles del amor. Eso es inspiración total”. Incluso, la directora asegura que no es necesario asistir en

pareja. Grupos de cuatro, seis y ocho personas pueden celebrar el día de la amistad y disfrutar de los espacios de la academia. A juicio de Medina, los protagonistas de la noche serán los invitados, junto a Neruda y el vino.

Archivo BDA

Poemas y copas

MUY ROMÁNTICO

Un menú aderezado con vino y poemas de Neruda, adornado con música de otra época y servido por expertos se cocina a fuego lento para el Día de los Enamorados

Andrés Moncada

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n jardín rodeado de árboles de bambú, sin otro sonido que el de la brisa caraqueña. Adentro, una decoración con cuadros, sillas, muebles y olor a leña que espera por los comensales. La velada y las copas están servidas en la Academia de Sommeliers de Venezuela, para que enamorados y grupos de amigos celebren un 14 de febrero de manera especial. Dayana Medina es sommelier (experta en vinos) y directora de la institución que enseña a los venezolanos el arte del vino, sus múltiples usos y secretos. Fue su idea adaptar los espacios de la academia —con ocho años en Caracas— a la fecha más romántica del año. Pero esa noche todo no se tratará de vinos: se ha preparado un atractivo menú, cortesía del chef Adrián Medina, de cuyos fogones surgen todos los platos que se sirven en la academia y los aperitivos que acompañan cada actividad. Así, las velas ubicadas en todo el jardín, las luces, mesas con manteles blancos y música de las décadas de los años 70, 80 y 90 estarán sazonadas con platos mediterráneos y venezolanos. “Queremos que haya una perfecta armonía entre la comida y el vino”, dice Medina al describir la carta. Tampoco se queda atrás para adelantar el programa culinario de la noche: “Vamos a brindar con una copa de vino Freixenet Cava porque las burbujas son ideales para los aperitivos, además, las personas tienen la libertad de traer el vino que quieran. Mi reto como sommelier es armonizar el vino que escojan con el menú. Va a ser romántico y al mismo tiempo profesional”. La anfitriona de la noche ha sido uno de los motores para el desarrollo de la academia y mano derecha del fundador principal y presidente actual, Leo D´Adazzio.

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Alabao

Se usa para expresar admiración por alguien destacado. Pero es además (cosas de la vida) una forma de cortar de repente una conversación. Algo así como decir “Adiós” o “Chao”.

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Bumbumchácata. Este vocablo combinado se le asigna a cualquier auto viejo y destartalado que ruede todavía. El término proviene de un programa infantil transmitido en Cuba hace años.

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Almendrón. No hay que sorprenderse, de estos hay miles recorriendo las calles habaneras. Se trata de autos antiguos que todavía circulan porque Dios es muy grande y son utilizados por sus dueños como taxis privados.

Burundanga. Personaje de una guaracha de Celia Cruz. En sentido figurado, se utiliza para referirse a otra persona de la cual no se quiere mencionar el nombre. Es como decir en Venezuela “Esteban de Jesús”.

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No solo en política, el ingenio cubano destaca en cualquier frente. Ahora que está de moda ir a la isla de Fidel, tenga a mano estos 20 términos del argot caribeño para que los entienda

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Congrí. Plato clásico de la cocina cubana preparado con caraotas y arroz. Lleva frijoles (pueden ser también rojos) cocidos en su caldo, arroz, laurel, cebolla picada, pimiento picadito, pimienta negra, ajo, orégano molido, comino, sal y chuleta de cerdo. ¡Buen provecho!

Mikitriski

En barriadas de La Habana y en otras ciudades de la isla se utiliza esta palabra para aludir a quienes son inmensamente presuntuosos y visten a la moda. Es un sinónimo de “metrosexual”.

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Diplotiendas. Son locales comerciales donde hay que presentar el pasaporte extranjero para adquirir cualquier producto, bebida o alimento vedados en Cuba para sus ciudadanos. Hay que pagar con moneda extranjera.

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Asere. Los isleños utilizan este vocablo cuando se refieren afectuosamente a un amigo, o compañero. Es equivalente al “pana” que se usa corrientemente entre venezolanos.

Equipo díaD

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Botella. Hacer botella es hacer autostop. Pedir cola es muy común en la isla tomando en cuenta la crisis de transporte que afecta a los cubanos.

Friki

Vocablo en vías de extinción. En los años 80, se llamaba así a los jóvenes seguidores de la música rock, que vestían con pantalones apretados, botas rusas y camisas estrechas. Pelo largo al estilo beattle.

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Malanga. Verdura muy popular en la isla. Es el ocumo con el que los cubanos preparan puré, frituras y sopas. Le atribuyen también propiedades medicinales.

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Bambollero(a). Dentro de la simpatía innata de los cubanos hay que estar alerta para que un bambollero no nos engañe. Se trata de personas expertas en autoalabarse y presumir de lo que carecen. Puro “gato por liebre”.

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Bicitaxi. Son bicicletas a las que se les han agregado unos carritos para los pasajeros en su parte trasera, convirtiéndolas en triciclos. Junto a las carretas tiradas por un caballo, conforman la oferta de servicio alternativo de taxis en Cuba.

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Cake. La jerga cubana guarda todavía rezagos del imperialismo yanqui. “Cake” para referirse a las tortas de cumpleaños es uno de ellos. Se pronuncia “keik”.

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Calambuco. Bebida de fabricación casera prohibida por las autoridades. Se obtiene del destilado de los vapores producidos por la miel de purga de la caña de azúcar.

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Canchanchán. A quien llamen así es porque se trata de un adulante. Se le puede denominar también en Cuba "jala leva" o “tracatán”. Ya usted sabe cómo se le dice aquí.

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Grandinga. Con las vísceras del puerco, el hígado y los riñones, en la isla se prepara la Grandinga. Un plato típico al que los más osados le agregan el bofe del animal.

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Guagüero. Así se le dice al conductor de guaguas, es decir de autobuses. Estos vehículos son el medio masivo de transporte en las principales ciudades de la isla.

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Mojito. Es el trago clásico de la isla. Su preparación no es difícil: coloque azúcar en el fondo de un vaso. Añádale hojas de hierbabuena y jugo de limón. Aplaste la mezcla suavemente. Agregue 1 onza de ron blanco, hielo y soda. Decórelo con una ramita de hierbabuena. ¡Salud!

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Zapingo. Es una persona con malas cualidades, un “mala gente “, como se les dice aquí.

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